EMILIO ETALA

 

Emilio Etala, fundador de nuestra Sociedad Argentina de Cirugía Digestiva, nació en la ciudad de Gualeguay, Provincia de Entre Rios, el 14 de junio de 1913, donde cursó la escuela primaria. Emilio fue el quinto de diez hermanos de una familia de origen libanés, y el primero que nació en la Argentina. Sus padres, Elías y María llegaron de El Líbano en 1903.

Realizó sus estudios secundarios en el Colegio San José de la ciudad de Buenos Aires, y obtuvo su título de bachiller en 1931.

Egresó como médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en el año 1938, y se doctoró en la misma facultad en 1939.

Emilio tenía siempre presente los sacrificios de su padre y de su hermano mayor Narciso para que él y sus demás hermanos pudieran estudiar. Es por esa razón que quiso llevar a Narciso y su esposa a visitar el Líbano, país natal que no había vuelto a ver desde los 9 años de edad.

Durante los tres últimos años de su carrera fue practicante en el Hospital Militar Central, donde permaneció, luego de recibido, entre los años 1938 a 1941 como médico concurrente del Servicio de Clínica Médica. Allí realizó varios trabajos de investigación con el Prof Rodolfo Pasqualini, en el laboratorio de fisiología del hospital, entre ellos un estudio de la capacidad de absorción del túbulo renal por medio de los extractos de lóbulo posterior de hipófisis (Reabsorción tubular forzada), que originó la prueba de la reabsorción tubular forzada por medio de la vasopresina, conocioda como prueba de Pasqualini y Etala que fue utilizada durante muchos años para el estudio de la función renal.

Posteriormente completó su formación en el Instituto de Enfermedades del Aparato Digestivo que dirigía el Prof Dr Carlos Bonorino Udaondo.

A fines del año 1941 comenzó su carrera quirúrgica en la Sala 14 de Cirugía General del Hospital Rawson dirigida por el Prof Dr Oscar Copello. En el año 1943 fue designado Jefe de Clínica del mismo servicio, posición que ocupó hasta el año 1946, en que la sala 14 pasó a ser Servicio de Ortopedia y Traumatología. Por tal motivo pasó al Servicio de Cirugía del Hospital Argerich donde ocupó la jefatura de la Sección de Cirugía Gastroenterológica.

En el año 1951 fue designado Jefe del departamento de Cirugía del Instituto de Patología Digestiva y de la Nutrición del Hospital Rawson, cuyo director era el Prof Dr Raúl Novaro. Este cargo lo mantuvo hasta el año 1963, en que fue designado Jefe del Servicio de Cirugía General que funcionaba en la Sala II del Hospital Alvear, cargo que mantuvo hasta su retiro en el año 1980.

Comenzó la carrera docente en el año 1947 y en el año 1962 ganó por concurso el cargo de Profesor Regular Adjunto de Clínica Quirúrgica. En el año 1977 fue puesto a cargo de la 5ta Cátedra de Clínica Quirúrgica, hasta 1980. Durante ese lapso fue también Director de la Unidad Docente Hospitalaria Piñero. El 1 de marzo de 1990 se incorporó a la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica Argentina, como Profesor Titular del Curso Superior de Cirugía Gastroenterológica, posición que detentó hasta su fallecimiento.

En el año 1979 fue designado Profesor Ad-Honorem de la Universidad de la república del Uruguay. Ha sido "Visiting Profesor" en varias universidades de los Estados Unidos de Norteamérica y Europa, entre ellas las de Ohio State University de Columbus, Ohio, University of Minnesota de Minneapolis y Temple University de Filadelfia.

Ha ampliado el uso de la colangiografía intraoperatoria, extendiendo su uso al diagnóstico diferencial de las obstrucciones del tercio distal del colédoco. Ideó técnicas quirúrgicas originales, como la resección abdominoretroanal con conservación funcional del esfínter anal en el cáncer del recto, una técnica para tratar los divertículos intraluminales de la segunda porción del duodeno, una modificación a la técnica de la colostomía transversa y también una técnica para tratar la esofagitis grave con estenosis, retracción y úlcera.

Desarrolló instrumental original, entre ellos un clamp para la anastomosis baja del recto en la resección anterior y un clamp para el cierre del duodeno en la gastrectomía con técnica de Billroth II.

La figura de Etala puede ser vista desde numerosas facetas: el discípulo, el médico, el cirujano, el pensador, el intelectual, el académico o el maestro.

Como discípulo no despreciaba oportunidad para exaltar la figura de quien el consideraba maestro y amigo, Pablo Luis Mirizzi.

Como médico, brillaba con todo su esplendor cada vez que concretaba sus ideales de ofrecer curación, alivio o consuelo a sus enfermos.

Como cirujano, siempre priorizó los conocimientos fisiopatológicos y clínicos por sobre la técnica quirúrgica, que por otra parte dominaba con suma perfección.

Como pensador, podemos analizarlo en el concepto definido por Aristóteles: aquélla persona que se coloca contemplativamente por encima de las cosas para ver la realidad en su totalidad. Eso fue exactamente lo que Etala hizo con la cirugía, ésa fue la posición que adoptó y que llevó a sus discípulos: Vicente Sofía, Juan Carlos Passo, Luis María Romero, Ricardo Russo, Julián Apás, Dionisio Vogogna, Emma Bonini, Pablo López y José Raúl Buroni a reconocerlo como maestro.

Caratula del libro Atlas of Gastrointestinal Surgery.

Como intelectual, hay que analizarlo desde el significado del vocablo, porque etimológicamente intelectual es el que entiende, y él entendía mucho de su oficio. Hay muchas constancias de ello que nos han sido legadas, basta sólo con mencionar el Atlas of Gastroenterological Surgery, en dos volúmenes publicados en los Estados Unidos de Norteamérica por la prestigiosa editorial Williams y Wilkins.

Como académico ocupó numerosos sitiales, pero de entre ellos el que más apreciaba era el de Fellow Honorario del American Collage of Súrgenos, concedido en 1971, porque está reservado para sólo 100 cirujanos vivos del mundo y está dado por la sociedad quirúrgica más importante del globo.

Pero es en la condición de maestro donde más sobresalió. Desbordaba las condiciones de pensador y de intelectual, porque ése bagaje de conocimientos lo transmitía con toda generosidad, y además lo hacía con claridad, en honor al viejo apotegma que señala que la claridad es la cortesía de los filósofos.

Etala fue un maestro con la estructura mental del cirujano, y en ésa condición fue un pragmático puro. Practicaba el concepto de Séneca: "Demere rebus tumultum" (es menester separar las cosas del ruido que ellas producen).

Su última gran lección la dio al morirse. Al tener conciencia del final cercano continuó con sus clases hasta último momento, y cuando sus fuerzas ya no le alcanzaban, apeló a lo que nunca, disertar sentado; donó su tesoro más preciado, su biblioteca, a la Universidad Católica, y no quiso molestar a ninguno de sus discípulos manifestando que no se encontraba bien.

Emilio Etala falleció en Buenos Aires el 12 de abril de 2001.